Aceros AZA: Un gigante del reciclaje y la economía circular

AZA, empresa socia de ANIR, se enorgullece de ser el mayor reciclador del país y líder de la economía circular. Lleva casi 70 años produciendo acero sostenible con chatarra ferrosa. Todas sus acciones buscan generar un valor, informando la trazabilidad de sus productos y cumpliendo todas las normas vigentes en Chile. Una gran satisfacción: desde octubre fabrican el primer producto de acero carbono neutral en el país, consolidando su compromiso histórico con el medioambiente.

“Trabajar en el presente, pensando en el futuro”, ese ha sido el objetivo de AZA durante más de medio siglo. Desde 1953, Aceros AZA es la mayor empresa chilena que fabrica productos de acero a partir del reciclaje de chatarra ferrosa. Actualmente tiene una capacidad instalada para producir 520 mil toneladas de acero al año, que proviene de más de 500 millones de kilogramos de chatarra ferrosa reciclada. Durante el 2019, gestionaron 460 mil toneladas de chatarra ferrosa, “lo que equivale a poco más de tres estadios nacionales ‘al tope’”, así lo grafica Alejandro Lifschitz, gerente de compras metálicas de Aceros AZA, el trabajo realizado con la energía envasada, porque él no habla de desecho.

Alejandro Lifschitz, gerente de compras metálicas de Aceros AZA

El profesional ha estado en la compañía durante más de 20 años y en ese tiempo ha visto crecer a este verdadero gigante del acero, no en vano en la actualidad tratan un promedio diario de 1.400 toneladas de chatarra ferrosa que de otra forma iría a parar a un vertedero. El impacto ambiental es considerable si se toma en cuenta que un kilo de chatarra se convierte en 0,9 kg de acero.

Pero estos no son las únicas cifras que llaman la atención. Diariamente llegan a sus plantas ubicadas en Concepción, Temuco, Antofagasta y Colina más de 300 camiones con material proveniente de domicilios o industrias. Otro dato es que cada mes compran unas dos mil toneladas de chatarra ferrosa a los recicladores de base. Y también recuperan y reciclan la chatarra ferrosa de lugares tan distantes como Rapa Nui y Juan Fernández.

El material que reciben se procesa para transformarlo en barras de refuerzo para hormigón en la construcción de las “más importantes obras de Chile”, comenta Alejandro Lifschitz. Su acero sostenible se utiliza en proyectos como el Aeropuerto Arturo Merino Benítez o el Parque Eólico San Gabriel (Región de la Araucanía). También elaboran perfiles para la industria metal mecánica y alambrón, que es la materia prima para la confección de clavos, pernos y mallas. Sus productos cumplen con los más altos estándares de calidad lo cual permite que los profesionales de la construcción civil, industria metalmecánica y minería diseñen y proyecten sus obras conforme a las normas chilenas vigentes.

Pero, sin duda, una de sus mayores satisfacciones es que desde octubre fabrican el primer producto de acero carbono neutral del país, consolidando de esta forma el compromiso con el medioambiente que ha marcado historia de esta empresa. “Cuidamos el medioambiente cuantificando y reduciendo los impactos ambientales de nuestros productos y nos preocupamos por las comunidades con las que nos relacionamos, porque a lo largo de nuestra vasta trayectoria hemos sido ejemplo de sostenibilidad, conciencia medioambiental y seguridad. Pioneros en prácticas de reciclaje industrial y un aliado para los chatarreros”, afirman como carta de presentación en su web. En ese contexto es que desde el año 2000 cuentan con más de 30 reconocimientos nacionales e internacionales que dan cuentan de las buenas prácticas y el aporte que hace la empresa el planeta. El más reciente es el Sello Cero Residuos a Rellenos Sanitarios del Ministerio del Medio Ambiente, obtenido por la Planta AZA Renca este año. AZA es un ejemplo de Economía Circular: su labor es que todo el acero siempre vuelva hacer acero. “Somos un equipo humano comprometido con el cuidado de la vida y la salud de todos, promoviendo el comportamiento ético; ponemos el bien de la sociedad como prioridad. Aportando al desarrollo y crecimiento de recicladores de chatarra, reconociendo el valor de la recolección en su cadena de valor y la importancia de la promoción del reciclaje en la sociedad”, añade Alejandro Lifschitz. Es por estas mismas razones que AZA pertenece a la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR), como una manera de aportar con su experiencia al gremio y procurar la creación de políticas públicas y normativas que permitan un buen desempeño de la industria del reciclaje y una correcta implementación de la Ley REP.

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